Guardian Deluxe

Capítulo 4: Paladín

—¿Qué te pasa, idiota? Casi me das a mí — dice el Paladín de la guadaña. —Tú no te metas en mi camino, torpe descerebrado — responde la Paladina con desdén.
El Paladín de la guadaña, ignorando a su compañera, sonríe al darse cuenta de que Markel está en el suelo. Sin embargo, no se percata de que Aka está justo detrás de él. Aquel chico con su espada apuñala al Paladín de la guadaña, dejándolo malherido y de rodillas, sorprendiendo a los demás.
—¡¡No puede ser!! — grita la Paladina.
—Ese idiota se confió — murmuró el tercer Paladín.
—B-bastardo... — exclama el Paladín agonizante.
—Como detesto matar... — pensó Aka con frustración.
Al volverse para mirar a su hermano, se encuentra con el paso cortado por la Paladina, que se ha colocado al frente de él con una sonrisa amplia.
—Ya no más juegos — dijo la Paladina, mientras el otro Paladín, con la misma expresión infame, se posiciona detrás de él para evitar una posible fuga.
—Rayos... — murmura Aka, al ver que su hermano aún permanece desmayado y solo puede ponerse en guardia.
En el palacio, después de que el tercer Paladín los dejara a su suerte, los soldados están luchando contra el Voru, que los supera en tamaño y fuerza. Los ciudadanos intentan escapar a otras salas del palacio, pero el Voru impide su paso.
—No me daré por vencido. Si los Guardian Deluxe están luchando y mi hermana también, entonces yo también lucharé — exclamó Yeico, corriendo hacia el enorme Voru, que toma una postura agresiva y ruge con furia. El Voru ataca con su garra, pero Yeico logra esquivarlo y asesta un corte en uno de sus ojos. El Voru se retuerce de dolor, y los seis soldados aún en pie aprovechan para apuñalarlo varias veces. Sin embargo, la criatura es resistente, se deshace de ellos y aplasta a uno que tiene a sus pies. El Voru pasa de largo, dispuesto a devorar a las personas resguardadas en el fondo. En ese momento, Meily llega corriendo hacia el Voru y le lanza una de sus dagas, llamando su atención y logrando su cometido. El Voru ahora va tras ella.
—Hermano, ¿te acuerdas de qué era esta fruta del libro que nos leía mamá? — grita Meily, mostrando lo que parece ser dos pequeñas bolas moradas unidas por una raíz.
—¿Eso es una litchi? Es una fruta venenosa. ¿Qué haces con una? — exclamó Yeico al ver que el Voru iba a devorar a su hermana. Meily esquiva como puede y el Voru, resbalando en la sangre derramada, cae al suelo.
—Meily, ¡qué alegría verte! Pensé que te había pasado algo terrible — dice Yeico, dándole un abrazo enorme.
—Aquí estoy, no te preocupes. ¿Cómo están todos? — pregunta Meily.




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