Guardian Deluxe

Capítulo 4: Paladín

—Están angustiados. No pueden pasar por el Voru terrestre enorme y solo somos seis ahora. Esto no pinta bien. ¿Para qué trajiste una fruta? — pregunta Yeico, extrañado.
—¡Confia en mí, síganme, todos! — grita Meily. Los soldados, al ver a su princesa luchando a pesar de las circunstancias, van directo a ayudarla, decididos a cumplir con su deber.
Meily ordenó distraer al Voru para que ella pueda saltar sobre él y forzarlo a comer la fruta venenosa.
El Voru atacó a los soldados que lo mantuvieron distraído, y Yeico utiliza su espalda como apoyo para que Meily se impulse. Saltando sobre su espalda. Logra llegar hasta el lomo del Voru y se aferra con fuerza a sus puas sin lastimarse. Los ciudadanos, al ver lo que ocurre, aprovecharon para escapar y refugiarse en los otros cuartos, aunque algunos no pueden moverse al observar la batalla.
—¡Oye, bestia! ¡Aquí! — gritan los soldados, llamando su atención. Finalmente, Meily llega a la cabeza del Voru, pero la criatura logra sentira y, en un brusco movimiento, la lanza lejos, haciendo que la fruta también caiga. El Voru tiene a la princesa a su merced; ella solo puede ver las fauces del Voru. Sin embargo, un ciudadano que observaba la situación logró moverse y agarrar la fruta envenenada. Arrojó la fruta a los pies de la princesa en un acto heroico.
—¡Acaba con él, princesa! — gritó el ciudadano, derramando lágrimas de cansancio y temor.
Meily toma la fruta justo a tiempo y la arroja directamente a la boca del Voru.
La criatura la traga y, a continuación, sufre horribles efectos por el consumo de la fruta. Sangra por los ojos y orejas, su pelaje se desprende y su respiración se agita cada vez más hasta que su corazón se detiene.
Finalmente, logran derrotar al Voru.
Los ciudadanos están felices, los soldados también, y Yeico solo sonríe por el triunfo. Las personas rodean a Meily y a los soldados, dándoles las gracias por haberlos salvado y por poner fin a la amenaza. Sin embargo, Meily les dice que esto aún no ha acabado; todavía quedan los tres Paladines que están combatiendo con Aka y Markel.
—Es verdad, pero ellos dos seguro que pueden vencer a ese tipo fantasma, hermana — comenta Yeico, tratando de calmar la situación.
—No, no es solo uno, son tres y mis Guardian Deluxe están en problemas. Hay que ir a ayudarlos deprisa — responde Meily.
—Hermana, no estás bien, has luchado mucho esta noche. Vete, nosotros nos encargamos. Además, es importante tu seguridad. — dijo Yeico, pero en eso la presencia de alguien los distrae por completo
—¡CORRAN! — se escuchó la voz de Aka, que entraba al palacio gritando, mientras lo que parecía ser una explosión destruye la entrada llenando todo de humo. Los civiles entran en pánico y corren en dirección contraria al peligro.

Del humo emergen numerosos cortes de uña en todas direcciones, claramente provenientes de las uñas de la Paladina. Los ciudadanos escapan al estar cerca de la puerta, pero los soldados, Yeico, Meily y Aka no tienen la misma suerte; aguantan y esquivan los cortes como pueden. Dos soldados son rebanados a la mitad por esos cortes. Meily está a punto de ser cortada, pero Aka la salva apartándola del lugar.
Cuando los cortes cesan, solo quedan cuatro soldados, Yeico malherido, Meily que aún puede seguir de pie, y Aka, agotado y lastimado, pero aún firme. De entre el humo emergen los dos Paladines restantes, dispuestos a terminar con esto de una vez por todas




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