Guardian Deluxe

Capítulo 4: Paladín

—Bien dicho, Markel. —Meily se dirigió dando un paso al frente a los Paladines con una mayor determinación —Me da igual quienes sean, si atacan a mi capital y a mi gente les prometo que no saldrán vivos de aquí — Los Paladines mantuvieron una rabia visible, pero pronto renovaron una sonrisa siniestra. Las palabras de la princesa fueron cortadas por la presencia de un tercer Paladin detrás de ellos.
—Wow ¡hey! ¿Interrumpo algo? saben una cosa, chicos, solo hay dos Guardian Deluxe protegiendo esta capital, ah parece que ya se enteraron, que lento soy —exclamó el Paladin a carcajadas —...Eso explica la pobreza y la escasa cantidad de personas aquí. —Detrás de Meily, Aka y Markel, el tercer Paladin apareció serenamente.
—¿Son tres? ¿Dónde ha estado este todo este tiempo? —preguntó Meily, sorprendida.
—En tu pocilga de palacio. Debo decir que llevar a todas las personas allí fue un movimiento arriesgado, Alteza.
—¡No...! Mi hermano, la gente estaban allí. ¿¡Qué hiciste!? —Meily estaba alarmada, preocupada por el bienestar de los demás.
—Quizás estén vivos, quizás estén agonizando, quizás estén muertos o quizás estén a punto de morir, quien sabe, pero al menos los dejé con un Voru para que se diviertan un rato. Si quieres ir a comprobarlo por ti misma pasa por encima de mí —dijo burlonamente el Paladin. Enfurecida, Meily corrió hacia el tercer Paladin, quién solo chasqueó los dedos. Pareció que ella le habia conectado un fuerte golpe, pero lo atravesó como si fuera un fantasma. Confundida, Meily se dio la vuelta al escuchar el chasquido de los dedos y vio al Paladin preparándose para un fuerte golpe en su rostro.
Ella esquivó por poco y clavó su daga en el brazo del Paladin, dañando los nervios que impedían la movilidad de los dedos. —¡Maldita! —gritó el Paladin mientras la agarraba del cuello con la otra mano — No te creas mucho solo porque en ti reside parte del alma de Solaría. Eres solo una simple humana —añadió con enojo.
Markel corrió a socorrerla, pero el Paladin de la guadaña lo interceptó de frente, impidiendo que pasara. Aka vio cómo la Paladina se alzaba sobre una casa en llamas, destruyéndola y los arrojó hacia él. Aka se defendió con su espada como pudo.
El tercer Paladín lanza a Meily hacia donde se encontraba Aka, pero Markel la agarra justo a tiempo. En ese instante, Markel saca algo del bolsillo, se lo entrega a Meily, con suma discreción y rapidez le susurra algo al oído.
La expresión de angustia y preocupación en el rostro de Meily se transforma en sorpresa, pero antes de que pueda decir algo, Markel la toma y, con todas sus fuerzas y la lanza en dirección hacia el palacio. El Paladín de la guadaña realiza un corte dirigido hacia la princesa, pero Markel lo detiene forcejeando con la guadaña.
—Es increíble que apenas se dieran cuenta del estorbo que ella era aquí, pero aun así la vamos a asesinar una vez acabemos con ustedes dos — exclamó regocijante el tercer Paladín, quien corre directamente hacia Markel, que está distraído. Aka lo nota al instante y cambia su posición hacia el frente del Paladín de la guadaña, poniéndolo en fuego cruzado para que la Paladina no pueda seguir lanzando escombros ardientes. Sin embargo, ella ignora el nuevo escenario y lanza un escombro aún mayor hacia ellos.
—¡Markel, esquívalo! — grita Aka. Pero el Paladín de la guadaña le da un cabezazo a Markel y suelta su guadaña, esquivando el ataque. El golpe deja a Markel malherido e inconsciente en el suelo




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