Guardian Deluxe

Capítulo 2: Rayo de esperanza

Cuando quedaron finalmente a solas, Meily se da vuelta con una sonrisa tierna fijando sus dos ojos hacia Aka y Markel dejando a ambos hermanos nerviosos.
—Díganme sus nombres —Dijo Meily mientras se acercaba a ellos con confianza.
—Ahh... soy Aka y él es Markel, tenemos 15 años y...—Aka se detuvo al notar que Meily estaba cerca de su rostro apreciándolo con detalle a él y a Markel. Meily los observó con curiosidad mientras empezaba a caminar alrededor de ellos, evaluándolos con una mirada atenta que recorría cada detalle, de pies a cabeza. Una chispa de emoción iluminaba sus ojos.
—Aka y Markel... me gustan esos nombres. Así que son Guardian Deluxe, hace años que no veo a otros como ustedes, además tienen 15 años, emergieron justo a tiempo entonces... —comentó, dejando que su voz se llenara de asombro—. Aunque debo decir que su vestimenta es bastante... peculiar. ¿Qué habilidades de alma poseen? Ambos hermanos se miraron con dudas al no entender a qué se refería ella.
—¿Habilidad de qué? —preguntó Aka confundido
—Creo que Clayton dijo algo sobre eso, hermano— Markel con el ceño fruncido opinaba con su hermano, tratando de recordar su significado.
Meily solo los miraba algo inquieta y con confusión por la actitud tan despreocupada de ambos chicos.
—¿Acaso se burlan de mí? —pensó para sí misma poniéndose una mano en el mentón —No, es imposible, deben ser solo unos prematuros extraviados. Se detuvo un momento y sonrió, como si recordara algo importante. Aplaudió llamando, volviendo a retomar la atención de ambos hermanos.
—Oh, cierto, mis disculpas. Olvidé presentarme. Hola, mi nombre es Meily. Tengo 16 años y soy la princesa de la capital fénix. Actualmente mi rango ascendió como monarca sustituta porque mi madre sufre una enfermedad grave y no puede salir de la capital.
Aka, siempre cordial, la saludó con entusiasmo. Para él, Meily era como un libro abierto, irradiando cortesía y calidez en cada palabra. Sin embargo, Markel no compartía el optimismo de su hermano. Con una expresión cautelosa y los brazos cruzados, la observaba con recelo. Para él, había algo en la princesa que le resultaba difícil de confiar.
Meily continuó, ajena al juicio de Markel, con una naturalidad que reflejaba tanto su confianza como su posición de liderazgo. Algo llama su atención, nota una extraña cicatriz cerca de la mano derecha de Aka. —Oye, ¿qué te ocurrió? —pregunta ella con curiosidad.




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