—Esto es una cicatriz, creo. LA verdad, no tengo ni idea de cómo me lo hice, pienso
que es más una marca de nacimiento.
—Comprendo... se ve profunda, parece una grieta —Menciona Meily detallando la
cicatriz que poseía Aka por debajo de su ante mano.
Notando su aspecto sucio y olor nauseabundo les ofreció que se lavaran en el baño de hombres, a lo que los hermanos
accedieron. Los hermanos llegan a un baño enorme y proceden a quitarse la ropa,
después de entender cómo se usaba una llave procedieron a bañarse. Restos y suciedad se esparcieron por el drenaje,
irradiando una gran satisfacción en ambos chicos.
—Ha pasado tanto desde que me he bañado así, se siente muy bien no tener mugre —una sonrisa
juguetona apareció en el rostro de Aka mientras se limpiaba—. ¿Has visto todo
esto? Es increíble. Está construido con materiales que hubiera deseado usar para
reforzar nuestro viejo árbol.
—¿Viste sus caras? —preguntó seriamente Markel, sin dejar de asearse el cabello.
—Sí... Esta capital, por muy bonita que parezca en el interior, ha pasado por momentos difíciles.
¿No te parece triste? —respondió Aka con tono compasivo—. Sé que me dirás que
no, pero pienso que es mejor quedarnos, no solo por ellos, también por nosotros.
—Aka
—Estar encerrados en los bosques sin poder explorar este mundo tal y como es...
—Aka...
—Además, puede haber mejor comida aquí y cocinaría mejor. No tenemos que estar solos y...
—¡AKA! —gritó Markel, provocando que su hermano se callara y le prestara
atención.
—Yo también quiero quedarme. Esto era lo que Vanessa quería para los dos y
también es lo que yo quiero, pero aun así tengo una sensación extraña sobre todo
esto. Quiero conversar un poco antes de aceptar o rechazar quedarnos aquí
—mencionó Markel, con una mirada reconfortante que transmitió plenitud a su
hermano.
Una vez aseados, Meily les dio unos trajes nuevos. Agradecidos, se pusieron
cómodas camisas blancas simples, pantalones negros con cuatro bolsillos y botas
resistentes. Al colocarse las camisas, notaron que brillaron tras un par de minutos.
Aka sintió un ligero cosquilleo en la piel. Miró su camisa y vio cómo una línea negra
en zigzag surgía lentamente, como tinta esparciéndose sobre el tejido.
En pocos
segundos, el blanco se desvaneció hasta volverse gris. Markel se quedó en silencio,
observando su propia camisa transformarse con el mismo patrón. Las mangas
llegaban a hasta sus antebrazos y ese patrón los identificaba como Guardian
Deluxe.
© 2025 John Ander Giraldo | Todos los derechos reservados.
Última actualización: 21/06/2025
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