—Hacerte intangible es una habilidad curiosa, pero ¿sabes qué es más curioso? Que
puedas seguir aguantando en ese estado; debe ser agotador... —dijo Markel, esbozando
una sonrisa maquiavélica. Sacó lo que parecían ser unas flores de su bolsillo—. Me
pregunto si también tu respiración es inmune a esto —le arrojó las flores, que emanaron un
gas que causó dolores de cabeza y tos desenfrenada. Las esporas hicieron efecto,
volviendo tangible al Paladín.
Los soldados aprovecharon para atacar, pero el Paladín no se
rindió y emanó una explosión de pulso, alejando a todos menos a Aka, quien resistió y
corrió directo hacia él, tacleándolo contra la pared. Markel lanzó la guadaña, incrustando el
brazo del Paladín contra la pared. Este trató de quitarla con su brazo, pero Markel arremetió
contra él, estrellando su brazo contra la pared y dejándolo a pecho descubierto para que
Aka pudiera darle el golpe de gracia.
Aka corrió directo hacia el Paladín empuñando su espada quien, en un último intento,
mordió la espada justo antes de que Aka lo apuñalara, evitando con sus últimas fuerzas que
este pudiera avanzar más. Ya todos estaban exhaustos y no podían continuar; todo
dependía de Aka en ese momento. Él ejerció presión tanto como podía, pero la fuerza del
Paladín parecía no tener límites. Emitió otro pulso para tratar de sacarlos de encima, pero
Markel y Aka no se rendían. Los ciudadanos, que observaban todo, no pudieron evitar gritar
de emoción y darle ánimos a los Guardians Deluxe.
—¡ACABEN CON ÉL!
—¡NO SE RINDAN, POR FAVOR!
—¡¡¡YA CASI LO CONSIGUEN!!!
Gritaban los ciudadanos deseando que ya acabara todo.
—¡Hermano, tú puedes! —gritó Markel también, sus ojos habiendo vuelto a la normalidad.
Aka pese a tener dudas internas con arrebatarle la vida a alguien presionó más y más hasta
que finalmente la mandíbula del Paladín no aguantó más y cedió ante la fuerza de Aka,
quien no se detuvo y logró apuñalar su corazón, poniendo fin a su vida de una vez por
todas.
Meily conmocionada, estaba arrodillada, dejó caer lágrimas de alivio y felicidad, y los
ciudadanos gritaron de alegría. Fueron a socorrer a los Guardians Deluxe y a Yeico, quienes
cayeron inconscientes. También intentaron socorrer a Meily, pero ella no quería. Aunque
hubieran ganado, aún estaban los Vorus, quienes podían irrumpir cuando menos se lo
esperaran. Pero entonces los soldados que quedaban se pusieron de pie y juraron proteger
la capital hasta que todos estuvieran sanos y salvos. Podían dejar la protección en sus
manos. Meily discrepaba, pero al final cedió. Al ver a su hermano, prometió ayudarles
cuando sus heridas fueran tratadas.
Esa noche, la capital del Fénix, por primera vez, presenció una invasión y, por primera vez,
presenció una gran victoria.
Los Guardian Deluxe estuvieron dos días en urgencias hasta que finalmente despertaron. El
primero fue Aka. Una vez despierto en la camilla, vio a Meily, quien tenía su cabeza
apoyada a los pies de la camilla de él, dormida. Aka sentía un hormigueo raro en su cuerpo,
efectos de la lucha, asumió. Al moverse de la camilla provocó que Meily se despertara.
© 2025 John Ander Giraldo | Todos los derechos reservados.
Última actualización: 21/06/2025
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