El otro Paladín notó una herida profunda en el brazo inferior de Aka. La forma de grieta en
su brazo lo alteró.
—¿E-es imposible? Es...igual al de él, no... ahora que lo veo mejor el...se parece un
poco—murmuró asustado el Paladín, su mirada parecía recordar a alguien cuyos rasgos
fuesen idénticos a Aka.
—¡Hay que acabar con él ahora! —asustado, el Paladín se dirigió a su compañera. Ella,
enojada, se dispuso a acabar con la vida de Aka, empujándolo de frente para que el otro
Paladín lo golpeara lateralmente en la nariz, provocándole un derrame nasal severo. La
Paladina preparó sus garras para cortarle el cuello, pero sus esfuerzos fueron interrumpidos
cuando una guadaña a gran velocidad la separa de Aka.
—¿Y eso? —preguntó la Paladina.
—¡Markel! —gritó Meily.
Markel llegó al campo de batalla haciendo una entrada sorpresiva. Todos notaron un cambio
en su rostro: parecía estar sonriendo, pero lo que más les llamó la atención fue que sus
pupilas habían desaparecido, dejando sus ojos completamente en blanco.
—¡Hora de cocinar, hermano! —gritó Markel, abalanzándose directo a la Paladina. Ella se
puso en guardia, pero Aka la inmovilizó por la espalda. Markel aprovechó para darle un
fuerte golpe en el rostro, impactándola contra la pared. El otro Paladín trató de escapar,
pero no pudo hacerse intangible por el ataque inesperado de los demás solados quienes
impedían que escapara. Entre todos le dieron pelea al paladin quien con dificultad apenas
podía contraatacar. Markel le dio un fuerte golpe lateral que lo arrinconó contra la pared.
De entre los escombros, la Paladina salió furiosa, dispuesta a acabar con sus vidas, pero
Markel lanzó cortes con la guadaña en todas direcciones. Los cortes no eran arrojados, sino
estáticos. Pero había algo más en ellos, cada corte que era de un elemento natural distinto:
agua, fuego, hielo, rayo y tierra.
—¿Está usando su habilidad de alma? ¿Pero cómo es posible que use más de un
elemento? Es imposible, ¿¡Que son ellos!? —pensó la Paladina atónita—. No debimos
subestimarlos... —exclamó la Paladina, con la cara destruida por el golpe de Markel.
El instinto de Markel le dijo que debía golpear con fuerza los cortes en el aire que había
creado.
Lo hizo, apuntando a la Paladina. Ella apenas logró esquivarlos, pero Aka saltó
cerca de donde estaba y la atacó con su espada, cortando horizontalmente ambos ojos y
dejándola ciega. Yeico aprovechó para acercarse y, con su espada rota, la apuñaló con el
filo que quedaba, matándola definitivamente. Él mismo cayó exhausto, su cuerpo ya no le
daba más. Solo quedaba un Paladín.
—No puede ser... solo dos Guardian Deluxe y esta gente nos han vencido... debo huir
—pensó el Paladín que quedaba, apenas de pie por todas las heridas recibidas. Los
soldados fueron tras él, pero se forzó a hacerse intangible y trató de escapar. Rápidamente,
Markel le cortó el camino, con los ojos en blanco y su sonrisa distintiva
© 2025 John Ander Giraldo | Todos los derechos reservados.
Última actualización: 21/06/2025
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