—Bien, en ese caso, encarguémonos de este idiota deprisa, pero no bajes la
guardia, Meily. Este tipo es más peligroso que un Voru ordinario —exclamó
seriamente Markel, aunque en el fondo deseaba socorrer a su hermano.
Mientras tanto, en el palacio, los soldados patrullaban para asegurar que todos
estuvieran a salvo. Yeico, al notar la seguridad, se disponía a dirigirse al campo de
batalla, dejando a su cadete más confiable a cargo.
—Bien, cadete, me retiro. Necesito que todos estén aquí para evitar que nadie salga
herido —dijo, pero en ese momento, un grito resonó en el aire.
—¡Capitán, es uno de ellos! —Yeico vio cómo un intruso de piel gris, venas
palpitantes y ojos violetas irrumpía en el palacio real, arrastrando tras de sí siete
cuerpos sin vida de civiles, en sus manos portaba un par de guantes blancos.
Tenía a un soldado agonizando, sujetándolo del cuello,
mientras mostraba una mirada prepotente.
—Ojalá hubiera algún Guardian Deluxe por aquí, pero veo que para cuando lleguen,
solo encontrarán una masacre hecha por mí —dijo, soltando una carcajada que
resonó en el aire como un eco macabro.
—¡Infeliz! —Yeico se abalanzó, atacando con su espada al Paladín, pero este dejó
caer al soldado y chasqueó los dedos sin moverse del sitio, permitiendo que Yeico tratara de cortarlo. Sin
embargo, Yeico atravesó el aire, sin entender qué había ocurrido.
Al escuchar otro chasqueo de dedos, rápidamente reaccionó y vio al Paladín preparando un golpe cargado directo a él,
pero un soldado arrojó una lanza hacia el Paladín, quien cesó el ataque y chasqueó los dedos nuevamente, volviendose
intangible, la lanza lo habia atravesado, como si desapareciera en el aire.
—Hey, cuidado donde arrojas eso. No querrás darle a algún pobre civil, ¿no? —dijo
el Paladín, burlándose de los soldados que intentaban hacerle frente.
Los ciudadanos comenzaron a correr despavoridos por el palacio, atrayendo sin querer a un
Voru cuadrúpedo que irrumpió en el lugar, sus garras afiladas deslizándose sobre el
suelo mientras un rugido aterrador llenaba el aire.
—Esto no luce nada bien... —dijo Yeico, enfrentándose no solo al Paladín, sino
también a un Voru potencialmente peligroso, con civiles a quienes debía proteger.
No podía contar con la ayuda de los Guardian Deluxe, pues ellos estaban en su
propia pelea.
Las cosas comenzaban a lucir mal para la capital del Fénix. Tres desertores
enemigos causaban estragos, y sin una barrera protectora, el peligro aumentaba
con cada momento.
© 2025 John Ander Giraldo | Todos los derechos reservados.
Última actualización: 21/06/2025
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