Guardian Deluxe

Capítulo 3: Asalto

—No te distraigas; más te vale no aburrirme —continuó golpeando mientras Aka trataba de esquivar sus ataques.
—¿Quién eres y qué quieres? —preguntó Aka, angustiado mientras bloqueaba un golpe que podría haberlo derribado.
—¿No sabes quiénes somos? Aunque desertamos y solo somos tres, seguimos siendo reconocidos como Paladines. ¿No te has enterado? —respondió la mujer de piel grisácea con regocijo, lanzando un rápido jab hacia el rostro de Aka, quien logró esquivarlo, pero sintió el viento cortante de su movimiento.
—...Y hemos venido a asesinar a los descendientes de Solaría, o sea a tu querida princesa, que por cierto, ha sido raptada por ese Voru.
Aka intentó procesar la información, pero un escalofrío le recorrió al recordar algo importante.
—Espera, ¿a qué te refieres con tres de ustedes? —preguntó, confundido.
—Oh, Guardian Deluxe... Tu princesa y los civiles están en peligro, pero tú no estás mejor. Voy a cortarte en pedacitos con mis garras —las uñas de la Paladina estaban decoradas con uñas retractiles, un tipo de arma que la hacian lucir como un peligro mortal.
—Odio admitirlo, pero no podré zafarme de esta tan fácilmente —exclamó Aka, adoptando una postura defensiva mientras su corazón latía con fuerza.

Por el lado de la princesa, Meily luchaba contra el enorme Voru con forma de ave, este ser tenía dos cabezas y picos enormes, cada una con cuatro ojos. Sus patas, con tres dedos cada una, la mantenían atrapada. Sin embargo, logró liberar una mano y clavar una daga en la piel emplumada del Voru, provocando que la criatura la soltara al sentir el dolor.
Meily se agarró de un dedo y trató de subir a su lomo, pero una de las cabezas intentó devorarla, logrando que el Voru perdiera el equilibrio y girara sin control. Antes de estrellarse, Meily saltó, aterrizando sobre el asfalto sin sufrir daño.
El Voru, tras el impacto, quedó inerte en el suelo, incapaz de moverse.
Cuando Meily se dispuso a ejecutarlo, notó una figura que emergía de las sombras con una guadaña en la mano, acercándose hacia ella.
—Qué extraño, para ser una princesa eres muy tenaz para ponerte en el frente —mencionó aquel hombre—. O quizás solo estás loca, pero sea cual sea la razón, asesinarte valdrá mucho más la pena.
El hombre reveló sus verdaderas intenciones, dejando a Meily petrificada.




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