Guardian Deluxe

Capítulo 3: Asalto

—Espera, ¿no se supone que en teoría debemos protegerte? Si te arriesgas allá afuera, ¿cómo podremos concentrarnos en los Voru? —preguntó Aka, confundido e impresionado.
—Desde pequeña, aun sabiendo que mi vida es de vital importancia para la supervivencia de mi capital, no puedo quedarme de brazos cruzados mientras todos dan todo de sí para luchar. Me niego a quedarme oculta con mi madre. No... voy a pelear junto con ustedes, quieran o no.
El discurso motivacional de Meily convenció a Aka y Markel. Aunque tuvieran dudas sobre esa decisión, sabían que no podían detenerla, así que aceptaron con tal de mantenerse cerca.
Primero salieron del palacio, Aka y Meily preparados mientras Markel aún buscaba un arma. Lo primero que vieron fue la noche dominando el cielo. Meily lo había olvidado; había comenzado los cinco días y cuatro noches sin la barrera que los protegía de los Vorus. Gracias a ese descuido, los Voru lograron ingresar. Notaron cómo las personas corrían atemorizadas hacia el palacio, guiadas por los soldados.
Al ver que su gente estaba a salvo, Meily sintió un alivio momentáneo, pero el verdadero problema estaba delante de sus ojos: la oscuridad que sumergía toda la capital.
Rápidamente se adentraron en el peligro, estando alertas ante cualquier ataque sorpresa. En un momento, Aka notó una silueta estática sobre el techo de una casa, observándolos.
—Oh, pero mira nada más... eres una total ternurita —una voz femenina resonó en el aire, haciendo que Aka frunciera el ceño. Entrecerró los ojos para tratar de enfocarse en aquella mujer que se acercaba.
Cuando creyó verla, un cambio repentino ocurrió en ella: sus globos oculares se tornaron completamente violetas y una sonrisa afilada decoró su rostro mientras adoptaba una postura de ataque. —Es una pena que tenga que despedazarte por completo —dijo con un tono burlón. Meily se puso al lado de Aka, lista para enfrentar el ataque, pero en un parpadeo, un Voru aéreo se abalanzó sobre ella. Con garras afiladas, la atrapó y la llevó en un descuido. —¡Meily! —Aka gritó, distrayéndose, solo para que la mujer de cabello trenzado lo golpeara con fuerza en el costado.




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