Guardian Deluxe

Capítulo 2: Rayo de esperanza

—Mi nombre es Markel y él es mi hermano Aka. Ambos tenemos 15 años —dijo el más serio de los dos, Markel, presentándose con modestia.
—Correcto, y bien ¿Qué capital es dueño de ambos? —preguntó Yeico confundido manteniendo su compostura recia.
—¿Dueño de nosotros? Nadie es dueño de nosotros. Nos hemos criado en el bosque y la selva toda la vida hasta el día de hoy —habló Aka frunciendo el ceño.
—No es cierto. Todos los Guardian Deluxe tienen que estar asociados a una capital. Sabiendo lo preciados que son para nuestras vidas, es imposible que dos de ellos hayan estado sueltos en las entrañas del los bosques. ¿Cómo han sobrevivido tanto tiempo? —preguntó un soldado, con un tono analítico, comenzando a pensar que les estaban gastando una broma, pero luego descartó esa idea al no ser posible.
—El usó una bolsa que burló los sentidos de un Voru y lo mató, sin una habilidad de alma, fue impresionante. —contestó un soldado, refiriéndose a Aka.
—Al estar aquí, es probable que se hayan adaptado y usado todo a su disposición para crear herramientas y armas para poder defenderse y sobrevivir. Yeico, digo que es mejor que los llevemos a nuestra capital. No podemos desaprovechar esta oportunidad —sugirió otro soldado.
—¿Por qué confiaríamos en ustedes y los seguiríamos? Hasta donde hemos visto, no son capaces de defenderse de estas criaturas. No veo cómo nos pueda beneficiar acompañarlos. Una vez intentamos acercarnos a una civilización y lo único que obtuvimos fué indiferencia y un comportamiento algo brusco, no todos pero... igual. —Respondió Aka cruzando los brazos
—Pensaron que éramos monstruos, ¿Y ahora ustedes necesitan de nosotros? No lo aceptamos —dijo Markel con firmeza, su desconfianza y molestia hacia los humanos eran evidentes. Aka permaneció en silencio a su lado.
—Por favor, vengan conmigo —elevó la voz Yeico, llamando la atención de Aka y Markel.
—Lamento mucho lo que han pasado, pero les prometo que con nosotros y mi hermana no será lo mismo. Creanme, les garantizaré un hogar, también comida, solo a cambio de que se deshagan de los Voru que nos acechan día tras día. —Su tono de voz había cambiado a uno más suplicante— Con ustedes dos, al menos mi hermana podrá organizarse mejor y solicitará más ayuda en la próxima asamblea de reyes. Mi hermana, es la persona con la que traté de comunicarme, es la "princesa" de la capital, pero ahora mismo es la "Monarca sustituta".

Los hermanos guardaron silencio, sorprendidos no tanto por las palabras, sino por la presencia de Yeico. Parecía tener una autoridad y valor que los impresionaba. Con voz temblorosa, Aka preguntó:
—¿Quién eres tú?
—Mi nombre es Yeico, soy el teniente de la fuerza militar de la Capital fénix. Mi princesa vela por el bien de su gente, de su tierra y por ustedes dos también lo hará. Estoy seguro de que también desean una vida fuera del bosque. Pueden negarse, pero al menos vengan en persona para que les agradezca adecuadamente por habernos eliminado a tantos Voru de nuestra zona, nos han dado mucha comida.
—¿Los Voru eran todos esos monstruos enormes, verdad? —susurró Aka a su hermano.
—Si, son esos bichos que matamos, al parecer todos se llaman igual —le susurró de vuelta Markel.
En ese momento, todos los soldados se arrodillaron ante ellos dos, pidiendo que los acompañaran.

Avergonzados, los hermanos finalmente aceptaron.




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