Guardian Deluxe

Capítulo 5: Primer paso

Todos en el palacio estaban felices de por fin tener, tras muchos años, dos Guardians Deluxe. Esperaban que no ocurriera ningún problema en los pocos días previos a la gran asamblea de reyes.
Tras caer la noche, ante la presencia de todos Meily alzó su mano y la estiró al frente con la palma abierta, el poder de la deidad lo pudo manifestar por primera vez, un aura dorada emanó de su cuerpo, dicha aura empezó a expandirse alrededor desde dentro hacia afuera de manera rápida, toda la capital quedó cubierta de ella manteniéndolos a salvo, todo aquel desde adentro no podía salir debido a que la barrera actuaba como un fuerte muro y nadie que estuviera afuera podía ingresar, además, de que aquellos afuera no notarian la presencia de la barrera a menos que la tocaran por casualidad, para la vista la capital no era más que un montón de árboles sin importancia alguna.

Tras haber acabado de recuperarse, Markel fue llamado por Meily a través del comunicador a su habitación en la noche. Markel fue y, al entrar, vio a cuatro chicas humanas junto con Meily.
—¿De qué se trata esto? —preguntó Markel.
—Mira nada más... nunca había visto un Guardian Deluxe tan cerca de mí —dijo una de las chicas que tenía lentes.
—Sí, se llama Markel. ¿Qué les parece? —comentó Meily—. Disculpa, Markel, mis amigas querían ver de cerca un Guardian Deluxe y se me ocurrió llamarte a ti.
—¿Te quieres quedar? —exclamó otra de sus amigas con el pelo trenzado.
—No, gracias —dijo Markel, dándose la vuelta y disponiéndose a irse.
—Te quedas aquí, es una orden —al decir esas palabras, los ojos de Markel se volvieron amarillos y no pudo resistirse a volver a donde Meily.
—¿Qué fue... eso? —preguntó Markel, confundido.
—Como eres mi Guardian Deluxe, puedo darte órdenes, ya sea que te gusten o no, y no puedes resistirte por más que quieras —exclamó Meily.
—Vamos, será divertido. Quédate —dijo otra de las amigas de Meily, cerrando la puerta y dejando a Markel adentro.
—¿Por qué no llamas a alguien más? —preguntó Markel, molesto.
—Vamos, no te enfades. Solo queremos pasarla bien un rato, hace mucho que no podíamos. Solo por esta noche, ¿sí? —dijo Meily, abrazando a Markel. Nervioso, Markel simplemente cedió.

Esa noche jugaron muchos juegos de mesa y contaron historias que les llenaron de nostalgia y recuerdos. Además, trenzaron un poco el cabello de Markel y las chicas se divirtieron mucho esa misma noche.




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