Capital de Lobo
Al sur del continente del norte —sí, lo leíste bien, al sur del norte… el mapa es raro, no me mires así—, se encuentra la capital de Lobo.
A simple vista no tiene grandes lujos, pero es cálida, funcional y acogedora. Nada pretenciosa, nada de excesos… y quizás por eso mismo es tan especial.
Hogareña. Esa es la palabra. Una de esas capitales donde te imaginas caminando tranquilo por sus calles, saludando a la gente, sabiendo que las cosas funcionan. Y eso no es magia, es gestión.
¿El responsable? El príncipe Augusto.
Un joven reservado, sí, pero con un sentido del deber que más de uno debería envidiar. Desde que asumió responsabilidades, ha sabido mantener el orden, controlar los ingresos de su capital, impulsar mejoras y cuidar de su gente como si cada uno fuese familia.
Lo curioso de Augusto es que no hace mucho ruido. No busca ser el centro de atención. Pero cuando se necesita a alguien que actúe, ahí está.
Y ojo, que hay algo que lo distingue aún más:
A diferencia de varios líderes por ahí, no ve a sus Guardian Deluxe como simples armas. Los respeta. Los escucha. Los trata como aliados.
Claro, no va por ahí gritándolo, pero uno lo nota. Y eso dice mucho de él.
Ah, y su sombrero.
Viejo, quizás. Algo gastado, también. Pero cargado de historia.
Es un símbolo heredado, generación tras generación, representando la grandeza de su linaje. Y cuando lo ves con ese sombrero puesto, sabes que estás viendo a alguien que no necesita alzar la voz para que lo escuchen.
Porque Augusto… Augusto lidera con el ejemplo.